Punta Rucia

Fijada al refugio de dos cadenas montañosas, la costa Septentrional Occidental, conocida también como la costa del Ámbar, se beneficia de un clima excepcional debido a que ostenta una de las densidades pluviométricas más bajas de la República Dominicana, ideal para los amantes de la playa y las aventuras.

El Océano Atlántico trae a esta costa un aspecto salvaje con un clima tropical moderado, donde la proximidad de las montañas ofrece un contraste extraordinario y la posibilidad de hacer actividades únicas que hacen de esta región un lugar aún más atractivo.

El agua turquesa nunca está por debajo de los 25 grados centígrados y los parajes naturales excepcionales, como Cayo Arena, con su laguna translúcida y sus miríadas de pescados, hacen de esta región un destino de ensueño.

Varios parques nacionales o reservas naturales permiten descubrir una fauna protegida, en lugares espléndidos como Isabel de Torres (Puerto Plata), EL Morro (Monta Cristi), El Parque Nacional de Los Manatíes (Estero Hondo), así como lugares cargados históricos.

Todos estos puntos de la región Septentrional Occidental constituyen un espléndido lugar vacacional para aquellos que desean descubrir una República Dominicana auténtica y salvaje.

Su historia

La isla La Española estuvo habitada en sus orígenes por los indios Tainos, venidos de Sudamérica, quienes eran pescadores, agricultores y navegantes. Veneraban a muchas divinidades, cuyas numerosas estatuillas aún pueden encontrarse alrededor de toda la República Dominicana.

Al descubrir la costa Septentrional Occidental, Cristóbal Colon dijo que “era la cosa más bonita del mundo” y hablando de sus habitantes, sostuvo que “son gente de amor, no son envidiosos y son serviciales para todas cosas, certificó a sus Altezas que, en el mundo, no hay ni mejor persona ni mejor tierra”.

En 1493, Colón decide fundar una nueva colonia permanente sobre la costa septentrional occidental de la isla, y edifica así El Castillo y la ciudad bautizada La Isabela, en honor a la reina Isabel de Castilla. La localidad se construyó en un estilo medieval, con edificios públicos de piedra y una veintena de residencias de madera y de palmas.

Hoy, se pueden visitar las ruinas de esta primera ciudad del nuevo mundo, así como el museo que se hizo en su honor.

¡El ámbar, una riqueza prehistórica!

Entre las riquezas descubiertas en la isla, se encuentra el Ámbar.

El ámbar no es una piedra preciosa, sino un mineral transparente y brillante generalmente de un color entre dorado y el naranja. El ámbar procede de la resina del Hymenea, una especie desaparecida de árboles tropicales y es famoso por la diversidad de incrustaciones que contiene; los investigadores, científicos y coleccionistas clasifican el ámbar por los tres elementos raros que puede contener: escorpiones, lagartos y ranas.

El Museo del Ámbar en Puerto Plata, le permitirá descubrir espléndidas piedras como las utilizadas al principio de la película Jurassic Park.

La más grande mina de ámbar del país se encuentra en la Cordillera Septentrional, entre Santiago y Puerto Plata.

República Dominicana Exótica